La jornada del viernes estuvo marcada por un escenario prefrontal crítico: la temperatura máxima alcanzó los 32,5°C con una humedad relativa que llegó al 99%.
Tras una jornada de calor agobiante y 99% de humedad, la ciudad del sur provincial registró lluvias que, aunque moderadas, causaron caída de árboles, riesgos eléctricos y un derrumbe por el estado previo de los suelos.

La jornada del viernes estuvo marcada por un escenario prefrontal crítico: la temperatura máxima alcanzó los 32,5°C con una humedad relativa que llegó al 99%.
Esta combinación generó una atmósfera altamente inestable que derivó en lluvias sostenidas a partir de la noche.
Según la estación del Aeropuerto Islas Malvinas, hasta las 21 horas se acumularon 12 mm de agua, bajo un viento del sector oeste que promedió apenas los 2,2 km/h, evitando así un desarrollo convectivo de mayor severidad o caída de granizo.
Pese a la ausencia de ráfagas intensas, la saturación hídrica del suelo y el deterioro del arbolado urbano precipitaron múltiples emergencias.
Las cuadrillas municipales debieron intervenir ante la caída de ejemplares de gran porte descalzados de raíz, muchos de los cuales quedaron sostenidos por el tendido aéreo.
Entre los hechos más graves, en Buenos Aires al 3000, un motociclista resultó herido tras el corte de un cable provocado por un árbol, mientras que en Dean Funes al 900 se registró el derrumbe del techo de una vivienda debido a filtraciones acumuladas.
El fenómeno se ajustó a los parámetros del alerta amarillo emitido por el Servicio Meteorológico Nacional, con precipitaciones intermitentes que se extendieron hasta la madrugada del sábado.
La presión atmosférica mínima tocó los 1006,30 hPa, acompañando el desplazamiento del sistema inestable.
Las autoridades mantienen el monitoreo preventivo, dado que la vulnerabilidad de las estructuras y el arbolado ante la humedad persistente sigue siendo el principal factor de riesgo en la región.




