"Las comunidades de insectos que se encuentran en hábitats urbanos o degradados se ven enriquecidas por un ininterrumpido aporte de otras especies, exóticas o nativas, que llegan ayudadas de manera diversa, usualmente imprevista, por la actividad humana", explican Xavier Espadaler, Carlos Pradera y Roger Vila en la introducción de un artículo científico publicado en la revista Iberomyrmex (nº 12, 2020, editada por la Asociación Ibérica de Mirmecología).
































