El caos que afecta por estas fechas a los aeropuertos europeos, colapsados de pasajeros que intentan abordar aviones para irse de vacaciones en medio de una histórica escasez de personal de seguridad, limpieza y azafatas, ha llevado a que algunos recintos adopten medidas drásticas. En el aeropuerto de Heathrow, por ejemplo, en Londres, los administradores pidieron a las aerolíneas limitar el número de pasajes en oferta y, además, reducir a 100.000 el número de pasajeros diarios.

































