Beijing registró su mejor calidad de aire en casi una década
La capital de China alcanzó en 2025 su mejor marca histórica en calidad del aire desde que se implementaron los registros modernos. Los datos oficiales destacan una reducción sostenida en los niveles de contaminación gracias a políticas ambientales más estrictas, cierres de fábricas contaminantes y una transición gradual hacia energías más limpias.
Beijing registró su mejor calidad de aire en casi una década
Por primera vez en más de diez años, Beijing logró bajar sus niveles de smog a estándares considerados aceptables según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe anual sobre medio ambiente de la ciudad marcó un descenso significativo en los niveles de partículas finas (PM2.5), uno de los contaminantes más peligrosos para la salud respiratoria.
La reducción de PM2.5 es fundamental para la salud.
Un cambio que se venía gestando
El promedio anual de partículas PM2.5 se ubicó en 32 microgramos por metro cúbico, según datos de la Oficina Municipal de Ecología y Medio Ambiente de Beijing. Esto representa una caída de casi el 58% en comparación con 2013, cuando se comenzaron a aplicar mediciones sistemáticas.
En aquel entonces, la capital china era sinónimo de cielo gris, barbijos permanentes y alertas sanitarias. Hoy, los datos indican una transformación paulatina, aunque aún quedan desafíos por delante.
Entre los factores que explican esta mejora se encuentra el cierre de miles de fábricas contaminantes, la conversión de centrales eléctricas de carbón a gas natural y restricciones al uso de vehículos altamente emisores.
Las autoridades también promovieron la reforestación de zonas periféricas, el monitoreo en tiempo real del aire y sanciones más severas a empresas que no cumplen con las normas ambientales.
Beijing como modelo urbano. Crédito: Reuters.
Beijing como modelo urbano
El gobierno de China declaró que la experiencia de Beijing puede servir de referencia para otras grandes metrópolis del país, como Tianjin y Shanghai, que aún enfrentan niveles preocupantes de contaminación.
En el marco de sus compromisos internacionales, China se propuso alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono hacia 2060. La mejora en la calidad del aire en su capital es vista como un paso clave en ese camino.
La reducción de PM2.5 es fundamental para la salud. Estas partículas microscópicas pueden penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo, y están asociadas a enfermedades cardíacas, ACV y cáncer de pulmón.
Según la OMS, niveles inferiores a 35 microgramos por metro cúbico son considerados “moderadamente aceptables” en zonas urbanas densamente pobladas, por lo que el logro de Beijing marca un antes y un después en términos de salud ambiental urbana.
La mejora en la calidad del aire en Beijing no solo es un dato estadístico: representa un cambio profundo en la relación entre urbanización, industria y medio ambiente. Para los ciudadanos de la capital china, respirar mejor es hoy una realidad tangible, y un ejemplo de que las políticas públicas sostenidas pueden generar resultados concretos.