Sin vacunas, con el presidente Jair Bolsonaro jugando al fútbol en el balneario de Santos (participó de un evento llamado "Brasil sin hambre") y paseándose sin barbijo por Guarujá, los ricos de fiesta y Manaos en situación muy crítica. Así se presenta el fin de año en Brasil, con el país enfrentando al mismo tiempo una segunda ola de la pandemia de Covid-19, la que está dejando, en medio de las fiestas, al borde del colapso por segunda vez a la ciudad de Manaos, la capital del estado de Amazonas. Allí faltan camas en los efectores de salud y espacio en el cementerio municipal.



































