Tras seis meses, uno de los casos de racismo y brutalidad policial que más resonaron este año en Estados Unidos concluyó este miércoles con solo un policía imputado por tres cargos de "exposición al peligro sin sentido" por el allanamiento y posterior tiroteo en el que un grupo de oficiales mataron a Breonna Taylor, una trabajadora de la salud negra que estaba desarmada en su casa.



































