-La presidenta Bachelet tomó decisiones correctas, porque tuvo la capacidad de hacer un diagnóstico muy real de la sociedad chilena. Su segundo gobierno es muy distinto al primero. Entre ambos estuvo en Naciones Unidas y tuvo la capacidad de mirar Chile desde afuera, de tener una vision de lo que estaba pasando a nivel global y eso le permitió hacer ese diagnóstico mas certero. Pero tuvo oposición no solo desde la derecha, sino también desde los sectores conservadores de la centro izquierda, que pensaban que se podía seguir gobernando con este equilibrio precario. Los niveles de desigualdad se pudieron mantener hasta un cierto punto y eso hoy en día es insostenible. Claramente Chile requiere un nuevo pacto social, una nueva constitución. Tenemos un sistema político que está bloqueado, trabado, ha costado mucho generar espacios de inclusión. Entre 2014 y 2018 hubo varias reformas políticas, al sistema de partidos, de financiamiento, por primera vez hubo ley de cuotas. Eso ha permitido que el Congreso se haya ido renovando, pero es necesario hacer una reforma institucional. Pero el presidente en vez de referirse a la inclusion y a la integración habló de que el país estaba en guerra, se refirió a amenazas concretas que no detalló, y eso en vez de ayudar a distender la crisis la agudizó.