Una espesa neblina gris envolvió a Nueva Delhi el martes, un día después de que millones de personas en India celebraran Diwali, el festival hindú de las luces. Lo que debía ser una noche de alegría terminó agravando una crisis de salud pública recurrente: la calidad del aire en la capital se desplomó a niveles considerados peligrosos por expertos.



































