Jeff Bezos y Elon Musk, los dos hombres más ricos del planeta, llevan tiempo compitiendo en una carrera espacial muy alejada de la que enfrentaba al Ingeniero Jefe Koroliev y al exnazi convertido en NASA Werner Von Braun. Aquella Guerra Fría, decidida del lado occidental en la inyección translunar de la misión Apolo, ha dado paso ahora a la de dos milmillonarios (tres, con el permiso de Richard Branson y su más modesto Virgin Galactic) peleándose por llevar a otros millonarios al espacio. Y al príncipe Guillermo de Inglaterra la idea le parece como mínimo censurable. En una entrevista con la BBC, el nieto de la reina afirmó en varias ocasiones que “arreglar el planeta” tenía que ser una prioridad frente al turismo espacial. “Necesitamos que varios de nuestros mejores cerebros se dediquen a intentar reparar este planeta, no en intentar encontrar el próximo lugar donde vivir”.



































