El espeso bigote del Chapo Guzmán, el narcotraficante mexicano más televisivo de todos los tiempos, ha vuelto a sorprender a la opinión pública del país. Su imagen apareció impresa en las cajas de alimentos que su hija Alejandrina, de 36 años, se dedicó a repartir entre ancianos de colonias populares del estado de Jalisco, a los que el coronavirus hace más pobres cada día.



































