Francia debió apelar hoy al despliegue de blindados y de más policías para contener los violentos disturbios que en las últimas tres noches se extendieron a varias ciudades en respuesta a la muerte de un joven baleado por un agente, y pidió para esta noche la suspensión de los servicios de colectivos y tranvía, temeroso de que la oscuridad dé paso otra vez a disturbios en las calles de las principales ciudades. Después de otra noche con edificios públicos atacados, tiendas saqueadas y vehículos incendiados, el presidente Emmanuel Macron reforzó las medidas de seguridad y apeló directamente a los padres de los menores que participan en las protestas.



































