La crisis migratoria no entiende de edades, ni nacionalidades. A la imagen de Aylan, el niño sirio cuyo cadáver arrastró la corriente a una playa turca en el año 2015, o la del bebé Valeria, salvadoreña, ahogada en 2019 junto a su padre cuando su familia trataba de cruzar hacia Estados Unidos, se une ahora una conmovedora imagen en la que un joven cruza el Rio Grande, que separa EEU de México, llevando a una anciana venezolana en sus brazos.

































