La tragedia provocada por una ola de incendios forestales en el centro y sur de Chile mantiene en alerta máxima a las autoridades y a miles de habitantes afectados.
El Gobierno chileno decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío ante la expansión descontrolada de múltiples focos de incendio en pleno verano austral. Autoridades advierten que el número de víctimas y damnificados podría aumentar mientras continúan las labores de contención.

La tragedia provocada por una ola de incendios forestales en el centro y sur de Chile mantiene en alerta máxima a las autoridades y a miles de habitantes afectados.
Según el último informe oficial, al menos 16 personas han perdido la vida como consecuencia directa de los siniestros que se desataron el sábado y se extendieron con rapidez debido a las condiciones climáticas adversas.
Ante la magnitud del desastre, el presidente de Chile declaró el estado de catástrofe para habilitar recursos extraordinarios y reforzar la respuesta estatal frente a la emergencia que golpea con fuerza a las regiones de Ñuble y Biobío.
Las autoridades informaron que más de 50.000 personas han sido evacuadas de zonas de riesgo, entre ellas comunidades rurales y áreas periurbanas, ante el avance incontrolado de las llamas.
Las evacuaciones se han llevado a cabo tanto de día como de noche, en medio de un escenario caótico donde los incendios consumieron viviendas, centros educativos y obligaron al desalojo de servicios esenciales como hospitales.
Bomberos, brigadistas forestales y fuerzas de seguridad trabajan sin descanso en múltiples frentes para intentar frenar el avance del fuego, que ha devastado extensas superficies de vegetación y bosques nativos. Hasta el momento, se han combatido al menos 14 focos activos en las regiones afectadas, según los reportes oficiales.
Las condiciones meteorológicas —con altas temperaturas, vientos intensos y sequía prolongada— han complicado las tareas de control de incendios, prolongando la alerta roja decretada en varias comunas.
El ministro de Seguridad Pública chileno detalló que varias de las víctimas fueron halladas en sus propios hogares, lo que refleja la rapidez con que el fuego envolvió las zonas pobladas.
Por su parte, el presidente chileno afirmó que se han puesto “todos los recursos disponibles” para atender la crisis, y adelantó su viaje a las regiones más afectadas con el objetivo de coordinar las acciones de socorro y supervisar el despliegue de esfuerzos.
El decreto de estado de catástrofe permitirá, entre otras medidas, la participación de las Fuerzas Armadas en apoyo a las labores de emergencia y la habilitación de mecanismos excepcionales para asistencia a los damnificados.
Organizaciones locales y servicios de protección civil han instalado albergues temporales y centros de recepción para las familias que debieron abandonar sus hogares, mientras que los equipos especializados continúan evaluando los daños estructurales y ambientales.
La catástrofe ocurre en pleno verano en Chile, una temporada en la que históricamente se intensifican los riesgos de incendios forestales.
Este año, la combinación de sequía persistente y oleadas de calor extremo ha generado un escenario particularmente severo, que según expertos podría agravarse en los próximos días si no cambian las condiciones meteorológicas.




