Teherán vivió una jornada marcada por la incertidumbre y el temor a una escalada militar. En las primeras horas del jueves 15 de enero, las autoridades iraníes decidieron cerrar temporalmente su espacio aéreo a todos los vuelos comerciales, en un contexto dominado por protestas masivas en distintas ciudades del país y una creciente tensión con Estados Unidos.



































