La caída en desgracia de Harvey Weinstein, otrora el hombre más poderoso de Hollywood, no tiene fin. Además de los 23 años de cárcel que tendrá que cumplir después de que la justicia lo encontrara culpable de acoso sexual y violación, el productor ahora tendrá que afrontar otro castigo que no tiene consecuencias legales pero que sí afecta mucho a su legado vital.

































