El acuerdo logrado en Minks puso fin a los enfrentamientos entre el Ejército regular ucraniano y los separatistas, pero los esfuerzos por lograr un entendimiento político definitivo se estancaron y las escaramuzas se hicieron habituales. En consecuencia, Vladimir Putin urgió a Francia y Alemania a instar a Ucrania a cumplir el acuerdo, que contempla una amplia autonomía para el Donbass y una amnistía para los separatistas. Solo cuando Ucrania acepte estas condiciones, podrá recuperar el control de las dos provincias rebeldes, según el pacto. El gobierno ucraniano, por su parte, advirtió a funcionarios occidentales, en varias visitas, en contra de ser presionada a implementar el acuerdo. Por eso mismo, Emmanuel Macron exhortó en Kiev a Volodimir Zelenski para que cumpla lo pactado. En las reuniones con Putin y Zelenski, dijo el líder francés, "pude lograr compromisos, para actuar estrictamente sobre la base de los Acuerdos de Minsk". Mientras tanto, los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania (Analena Baerbock), República Checa (Jan Lipavsky), Austria, (Alexander Schallenberg) y Eslovaquia (Ivan Korcok), provistos de cascos y chalecos antibalas, visitaron la línea que separa las fuerzas enfrentadas en Donbass, junto a su par de Ucrania, Dmitro Kuleba.