La tensión creció en la isla griega de Lesbos, luego de que miles de solicitantes de asilo de Asia y África (mujeres, hombres y niños que quedaron sin techo tras el incendio de su campamento), realizaran una protesta en exigencia de que se los dejen ir. Todo ello, en medio de un fuerte despliegue policial que les impidió llegar al puerto de la capital isleña. Los migrantes gritaban "Libertad", aplaudían, cantaban y bailaban mientras marchaban por la ruta que va del destruido campo de refugiados de Moria al puerto de la ciudad de Mitilene, escoltados por un gran número de fuerzas antidisturbios enviadas a la isla por el gobierno griego.


































