El Mediterráneo volvió a convertirse en un cementerio. Mientras el ciclón Harry golpeaba el sur de Italia y Malta con olas gigantes, cientos de migrantes habrían quedado atrapados en un intento desesperado por cruzar desde el norte de África hacia Europa.
La Guardia Costera italiana estimó que hasta 380 personas podrían haber muerto la semana pasada. La cifra surge tras reportes de embarcaciones desaparecidas en plena tormenta y llamadas de auxilio que no lograron derivar en rescates a tiempo.
Ciclón, naufragio confirmado y un sobreviviente
En paralelo, autoridades maltesas confirmaron un naufragio con 50 muertos. Solo un hombre sobrevivió: fue hallado hospitalizado en Malta, luego de pasar 24 horas a la deriva, aferrado a restos del barco hasta que lo vio un buque mercante.
El sobreviviente relató que la embarcación había salido de Túnez el 20 de enero y que, tras el desastre, creyó que todos los demás pasajeros habían fallecido. Organizaciones humanitarias que monitorean alertas marítimas siguieron el caso minuto a minuto.
Olas gigantes por el ciclón Harry complicaron rescates entre Italia y Malta. Foto: ReutersOtra tragedia tuvo como víctimas presuntas a dos gemelas de un año, oriundas de Guinea. Según reportes vinculados a la respuesta migrante de Unicef en Italia, el bote sobrecargado en el que viajaban fue azotado por el ciclón frente a Lampedusa.
Italia busca al menos ocho embarcaciones que habrían salido desde Sfax, en Túnez, durante los últimos diez días, incluso con condiciones extremas. Para los rescatistas, el cálculo de desaparecidos se sostiene en ese “rastro de salidas” sin llegada confirmada.
El drama convive con números que retratan la dimensión del fenómeno. En 2025 llegaron por mar 66.296 personas a las costas italianas, un leve descenso frente al año anterior, pero muy por debajo de 2023, cuando el flujo había sido mucho mayor.
Malta confirmó un naufragio con 50 muertos y un único sobreviviente. Foto: ReutersEn el mismo período, se redujo la presencia de barcos de ONG de rescate. En Italia rigen medidas que incluyen multas y órdenes para desembarcar a los rescatados en puertos lejanos, lo que limita la respuesta rápida en zonas cercanas como Sicilia.
El corredor del Mediterráneo central, con salidas desde Túnez o Libia, sigue siendo una de las rutas más mortales del mundo. Desde 2014, organismos internacionales registraron al menos 25.600 muertes y desapariciones en este cruce imposible.
La tormenta pasó, pero el mar sigue entregando silencio. Entre el cálculo de desaparecidos y la búsqueda contrarreloj, la frontera líquida de Europa vuelve a mostrar su cara más brutal.