Mientras la guerra en Ucrania se vuelve cada vez más cruda y la población en fuga crece día a día, en Rusia quienes se atreven a mostrarse en contra se la juegan con hasta 15 años de cárcel. La policía soviética ha llegado a arrestar en un solo día a 3.500 personas, y el número total desde el inicio del conflicto se eleva a los 11.000. A pesar de todo, las voces en contra de la guerra empiezan a dejarse oír también dentro de las familias que siempre se han considerado como favorables a Putin. Varias de las hijas de los oligarcas rusos, que están viendo como su patrimonio mengua por las sanciones que les están siendo impuestas, han empezado a mostrar su disconformidad con el líder del país.

































