En el primer viaje de este medio al teatro de operaciones de Europa del Este había un marcado enojo de la población ucraniana con el gobierno del país invasor. Con el correr del tiempo, esa bronca alcanzó también a los ciudadanos de Rusia. El director de una de las escuelas visitadas, explicaba al autor que “dentro de Rusia, no hay ninguna manifestación masiva en contra de los ataques rusos a nuestra ciudades” lo que se considera como “consentimiento o desinterés” del sufrimiento ucraniano. Buscando excusarlos, el corresponsal repreguntaba poniendo en consideración del entrevistado que es difícil ser opositores en Rusia. “En todo caso terminarán presos, a nosotros nos están matando”, cerró el ucraniano.




































