La posibilidad de construir un túnel submarino que conecte la Isla Grande de Tierra del Fuego con el continente volvió a instalarse en la agenda pública tras el impulso dado por autoridades de la Región de Magallanes, en Chile.
La iniciativa busca conectar la Isla Grande de Tierra del Fuego con el continente mediante un túnel bajo el estrecho de Magallanes. El plan es impulsado desde Chile y requeriría acuerdos binacionales, estudios de factibilidad e inversiones millonarias.

La posibilidad de construir un túnel submarino que conecte la Isla Grande de Tierra del Fuego con el continente volvió a instalarse en la agenda pública tras el impulso dado por autoridades de la Región de Magallanes, en Chile.
La propuesta contempla una conexión permanente bajo el estrecho de Magallanes, en uno de los puntos más angostos del paso marítimo, con el objetivo de mejorar la conectividad terrestre, reducir la dependencia de los ferrys y fortalecer el intercambio económico y turístico entre ambos países.
Aunque por el momento se trata de una iniciativa en etapa preliminar, el proyecto comenzó a ganar visibilidad luego de que dirigentes políticos chilenos solicitaran avanzar con estudios de prefactibilidad y mecanismos de financiamiento para evaluar su viabilidad técnica y económica.
La propuesta se centra en el sector conocido como Primera Angostura, el punto donde la distancia entre ambas costas es menor. Allí se proyecta un túnel submarino de aproximadamente 3,7 kilómetros que uniría Punta Delgada, en el continente, con Bahía Azul, en Tierra del Fuego. Actualmente, el cruce se realiza mediante transbordadores que operan sobre el estrecho de Magallanes.
La iniciativa forma parte del Plan de Desarrollo de Zonas Extremas 2025-2035 impulsado por el Gobierno Regional de Magallanes.
En ese marco, se planteó la necesidad de estudiar alternativas que permitan garantizar una conexión permanente entre el territorio continental y la isla, especialmente en una región donde las condiciones meteorológicas suelen afectar el funcionamiento de los servicios marítimos.
Según datos difundidos por autoridades chilenas, alrededor de 600 vehículos y más de 2.000 personas utilizan diariamente el sistema de ferrys que cruza por Primera Angostura. Sin embargo, los fuertes vientos, las tormentas y otras condiciones climáticas adversas suelen provocar interrupciones temporales del servicio, generando demoras tanto para residentes como para el transporte de cargas.
Los impulsores del proyecto sostienen que una conexión fija permitiría mejorar la logística regional, facilitar el comercio y fortalecer el desarrollo turístico en uno de los territorios más australes del planeta.
También destacan que la obra tendría impacto sobre la integración física entre Argentina y Chile, dado que gran parte del tránsito terrestre hacia Tierra del Fuego atraviesa territorio chileno.
Más allá del interés que genera la propuesta, especialistas coinciden en que el proyecto enfrenta importantes desafíos. El primero de ellos es económico.
Las estimaciones difundidas hasta el momento ubican el costo total de la obra en una franja que oscila entre los 500 y los 1.500 millones de dólares, una inversión que requeriría la participación de ambos países y posiblemente de capitales privados.
Otro aspecto clave es la complejidad geológica del estrecho de Magallanes. Antes de cualquier decisión, deberían realizarse estudios exhaustivos sobre las características del lecho marino, la resistencia de las formaciones rocosas, las corrientes submarinas y el comportamiento sísmico de la región.
Los especialistas consideran que estos análisis serán determinantes para establecer si la construcción resulta técnica y económicamente viable.
En este contexto, ingenieros noruegos fueron mencionados entre los profesionales que analizaron preliminarmente la propuesta. La experiencia de Noruega en túneles submarinos es observada como una referencia debido a las similitudes geográficas entre ambos territorios.
El país escandinavo desarrolla actualmente algunas de las obras subacuáticas más complejas del mundo, destinadas a conectar regiones separadas por fiordos y estrechos marítimos.
Sin embargo, los expertos remarcan que la construcción de un túnel de estas características no depende únicamente de la ingeniería. También requiere acuerdos políticos de largo plazo, definiciones sobre financiamiento, estudios ambientales y la elaboración de sistemas de seguridad capaces de responder a eventuales emergencias dentro de la infraestructura.
Por ahora, el proyecto permanece en una etapa de evaluación y no existe una decisión formal para iniciar las obras. No obstante, el renovado interés político en Chile y la relevancia estratégica de la conectividad fueguina volvieron a poner sobre la mesa una iniciativa que, de concretarse, transformaría la forma de acceder a uno de los territorios más australes de Sudamérica.
La eventual construcción de un túnel bajo el estrecho de Magallanes representaría una de las mayores obras de infraestructura de la región y modificaría significativamente la relación entre el continente y la isla de Tierra del Fuego.