Los países de la Unión Europea aprobaron este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur durante una reunión de embajadores en Bruselas, donde la mayoría de los 27 Estados miembros votó a favor del pacto.
Con el aval de la mayoría de los 27 países, el bloque europeo dio luz verde al pacto de libre comercio tras más de 25 años de negociaciones, pese a la fuerte resistencia de Francia y otros Estados.

Los países de la Unión Europea aprobaron este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur durante una reunión de embajadores en Bruselas, donde la mayoría de los 27 Estados miembros votó a favor del pacto.
La decisión habilita a la Comisión Europea a avanzar con la firma formal del tratado, defendido por sectores empresariales pero cuestionado por agricultores europeos, en especial de Francia e Irlanda, que alertan por su impacto en el sector agropecuario.
La votación logró la mayoría calificada requerida, pese a la oposición de países como Francia, Polonia e Irlanda. Con este resultado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, podrá volar a Paraguay y rubricar el acuerdo el lunes con el Mercosur.
Aunque la firma salga adelante en Asunción, el acuerdo no entrará de inmediato en vigor, ya que del lado europeo se necesita también el visto bueno de la Eurocámara, que debe pronunciarse en un plazo de varias semanas.
El resultado allí no está nada claro, ya que unos 150 eurodiputados (de un total de 720) amenazan con recurrir a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
Según destaca un despacho de la agencia AFP, el sector agropecuario europeo teme el impacto de una llegada masiva de carne, arroz, miel o soja sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos al Mercosur.
De hecho, los agricultores protestaron en el centro de París la víspera de la decisión, mientras que el viernes se produjeron manifestaciones en Polonia. Irlanda estuvo entre los países que votaron en contra del acuerdo.
Los detractores del pacto, empezando por Francia, creen que el mercado europeo puede verse seriamente trastocado por la entrada de productos sudamericanos más competitivos debido a unas normas de producción consideradas menos rigurosas.
Sus defensores, como España y Alemania, estiman en cambio que el acuerdo diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos.
Italia, que en diciembre se sumó a la oposición de Francia y consiguió entonces bloquear el consenso, cambió de posición y esta semana destacó los “enormes beneficios” derivados del acuerdo.
Roma respaldó la propuesta en la reunión de este viernes, en parte debido al dinero adicional ofrecido por la comisión a principios de esta semana para los agricultores en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE.
Las medidas de salvaguardia ofrecidas a los agricultores también ayudaron a convencer a Italia. Estas incluyen el compromiso de abrir una investigación sobre la posible suspensión de aranceles preferenciales si se produce un aumento en los volúmenes de importación desde América del Sur o una disminución en los precios en comparación con el promedio de tres años.
El umbral en el que se activaría esta investigación se ha fijado en el 5%, por debajo de la propuesta más reciente del 8%, tras la presión ejercida por países como Italia y Francia, así como por el Parlamento Europeo.
“Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo” de las negociaciones, y “hemos negociado como locos”, destacó el jueves Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión Europea.
Las garantías abarcan a los sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado.
El ejecutivo europeo se comprometió igualmente a legislar sobre los residuos de pesticidas en las importaciones, un aspecto que los agricultores denuncian como indiciario de una “competencia desleal”.
Durante más de dos décadas, las conversaciones se han pausado y reiniciado permanentemente, mientras los funcionarios intentaban calmar las preocupaciones sobre las protecciones ambientales y los estándares agroalimentarios del bloque del Mercosur.
Bloomberg Economics ha estimado que el acuerdo impulsaría la economía del bloque del Mercosur hasta en un 0.7% y la de Europa en un 0.1%. Geopolíticamente, también fortalecería la presencia de la UE en una región donde China ha surgido como un importante proveedor industrial y comprador de materias primas.




