El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, volvió a ocupar el centro del debate regional con una definición que rápidamente cruzó fronteras: afirmó que Javier Milei “le dio a la región un discurso diferente” y celebró el giro cultural que, según su mirada, impulsa el mandatario argentino.
El elogio se dio durante una exposición académica en la Universidad Espíritu Santo (UEES), en Guayaquil, Ecuador, en el marco de una conferencia vinculada al liderazgo y la gestión de crisis.
“Un acierto” en la batalla cultural
En su intervención, Uribe sostuvo que la irrupción de Milei en el escenario político aportó una narrativa que confronta de manera directa con las ideas que, a su criterio, dominaron a la región durante décadas y moldearon la formación de generaciones enteras.
En esa línea, puso el foco en la revalorización del sector privado y el rol del empresariado como motor de desarrollo. “A mi generación la formaron con que el empresario no importaba”, expresó, antes de atribuirle al presidente argentino una nueva forma de discutir el modelo económico y social.
Las frases circularon en redes y fueron celebradas por el propio Milei, que replicó el fragmento en sus cuentas oficiales. El intercambio expuso, una vez más, cómo la discusión ideológica de la región se juega también en el terreno simbólico y comunicacional.
Uribe elogió a Milei y dijo que le dio a América Latina “un discurso diferente”. Foto: XinhuaAdvertencias sobre Cuba y Venezuela
Más allá del elogio, el exmandatario colombiano también aprovechó su mensaje para dejar un llamado de atención sobre la memoria histórica y la formación política de los jóvenes, con menciones explícitas a los casos de Cuba y Venezuela.
Uribe planteó que América Latina no debería naturalizar el deterioro social y político de países bajo regímenes cerrados, y remarcó que la falta de información o educación cívica puede empujar a repetir errores. Fue una manera indirecta de sostener su crítica de larga data contra los proyectos de izquierda en la región.
En esa misma dirección, dejó una señal política hacia el presente colombiano y deslizó cuestionamientos a la gestión de Gustavo Petro, con quien Milei mantiene una relación diplomática atravesada por choques discursivos y diferencias ideológicas públicas.
Un mensaje para la región
El marco del pronunciamiento también fue leído como un dato político en sí mismo: Uribe eligió un ámbito universitario en Guayaquil para reforzar su idea de “batalla cultural” regional, en un momento en el que varios países viven tensiones por migración, seguridad y crisis económicas.
En los últimos años, Milei se transformó en una referencia inevitable dentro de ese mapa, tanto para dirigentes que lo reivindican como para sectores que lo ubican como un símbolo de confrontación ideológica. Y el respaldo de Uribe, uno de los líderes más influyentes del conservadurismo latinoamericano, amplifica esa proyección.
Uribe, además, expuso su mirada sobre cómo se ordena el debate público en el continente: menos centrado en consensos amplios y más atravesado por relatos en disputa, donde los gestos políticos buscan generar identidad, pertenencia y reacción emocional.
La escena dejó una postal nítida: en América Latina, las discusiones internas de cada país ya no quedan puertas adentro. Cada frase se convierte en señal para aliados, adversarios y electores, en un tablero regional que se redefine a velocidad de redes.