La cultura global de la violencia preocupa. O al menos pareciera que les preocupa más que antes a diversos actores sociales. Este flagelo ha recibido abundante cobertura teórica desde diversas perspectivas. Los paradigmas fueron cambiando a medida que fueron fracasando para dar explicaciones racionales. Y la revolución de la tecnología y las comunicaciones le dio mayor exposición a la problemática. Crisis social, inequidad de ingresos y accesos, y rasgos machistas que impregnan la atmósfera suelen ser causales de violencia pública y privada.
































