En 1984 James Cameron sorprendió al mundo del cine con el estreno de “Terminator”, una realidad distópica donde un cyborg (Arnold Schwarzenegger) viaja al pasado para cumplir una misión asesina y torcer la realidad del futuro. Además de llevar a la fama al actor de origen austríaco, el film puso sobre la mesa la posibilidad de una “rebelión de las máquinas” (N. del R: la tercera película de la saga lleva ese nombre).


































