La joven, que trabajaba como socorrista en una de las playas más concurridas del balneario español, concurrió a una fiesta tecno de verano llamada Origin Festival que se celebraba en el predio de Son Fusteret el pasado domingo 14 de julio. Allí, la marplatense de 19 años consumió una pastilla de éxtasis y comenzó su calvario: su temperatura corporal aumentó de manera descontrolada y debió ser internada en el Hospital Universiatari Son Espases de Palma de Mallorca, donde estuvo hasta el miércoles 17. Ese día, ante un cuadro de salud que se agravaba, los médicos decidieron trasladarla al Hospital Clinic de Barcelona, donde finalmente falleció producto de una hipertermia: tenía una fiebre de 43 grados.