Erick cayó en un pozo de agua con más de 50 metros de profundidad que estaba en el interior de un predio donde (según el relato de los vecinos) su papá trabajaba -junto a un grupo de obreros- en una obra en construcción que avanzaba de manera ilegal en calle Urquiza al 700 de Guaymallén. El pequeño de seis años cayó mientras jugaba y ni los esfuerzos desesperados de su padre por salvarlo ni los de sus compañeros y la policía, lograron salvarlo. Nada alcanzó en esos fatídicos instantes de desesperación.
































