La adversidad toma muchas formas en nuestras vidas: enfermedades, desastres naturales, conflictos bélicos, pérdidas repentinas y desamor. Golpea a todos por igual, desafiándonos en diferentes momentos. Ante estas pruebas, cada vez más personas recurren al estoicismo para gestionar el estrés diario. Esta filosofía antigua desarrolla máximas y dogmas que sirven como guías cuando las sombras se ciernen sobre nosotros.




































