Dos gestos cotidianos, muchas veces imperceptibles, pueden influir de manera directa en la apariencia del rostro y contribuir a que luzca más cansado de lo que realmente está. Especialistas en cuidado facial advierten que ciertos hábitos repetidos a lo largo del día impactan en la piel, acentuando signos de fatiga, líneas de expresión y pérdida de luminosidad.

































