Lady Gaga volvió a captar la atención en París con una transformación estética que sorprendió a fans y fotógrafos. La artista dejó atrás su clásico rubio platinado y lució un profundo negro azabache, estilo con el que fue retratada al salir del exclusivo restaurante Laurenz, donde cenó acompañada de su círculo más íntimo.


































