Los lunares en la piel pueden ser más que simples marcas: desde la perspectiva espiritual, se cree que contienen información sobre nuestras vidas anteriores, vínculos kármicos y cómo encontrarnos con el amor de nuestra vida. Estas señales indican patrones emocionales que se repiten, lecciones pendientes y conexiones afectivas profundas que trascienden el tiempo.

































