Hay algo en Nahuel Pirovano que no cambia, aunque su presente esté en constante movimiento. Santa Fe sigue siendo su lugar en el mundo.
Actor, músico e influencer, Nahuel Pirovano es parte de la nueva generación de O11CE. En una charla relajada, habla de sus inicios, el salto a Buenos Aires y cómo logró transformar sus pasiones en un camino profesional.

Hay algo en Nahuel Pirovano que no cambia, aunque su presente esté en constante movimiento. Santa Fe sigue siendo su lugar en el mundo.
“La verdad muy bien, contento de estar acá… tenía unos días libres y aproveché a pasarme”, cuenta con naturalidad, como si entre proyecto y proyecto siempre hubiera un espacio reservado para volver. Ese ida y vuelta con su ciudad también funciona como cable a tierra en medio de una carrera que crece a velocidad sostenida.
Antes de las cámaras, hubo botines. “Jugué toda mi vida al fútbol”, dice, y no es solo una frase: es una etapa que marcó su identidad. Pero en plena adolescencia algo empezó a incomodarlo. “Sentía que tenía como una pasión ahí adeudada”, confiesa. Fue entonces cuando apareció el teatro. Primero como prueba, casi como un experimento paralelo. Después, como certeza. “Me encantó teatro y dije: ‘No, es por acá’. La decisión no fue sencilla, pero sí definitiva. Terminó el secundario y, con apenas 17 años, armó las valijas rumbo a Buenos Aires. Empezar de cero (y no mirar atrás). Mudarse solo, sin contactos y con una meta clara no es una escena de película: es un desafío real. “Quería ver cómo iba a ser yo en ese rol… sin conocer a nadie, empezar de cero”, recuerda.
Los primeros meses fueron duros. Sin castings, sin oportunidades concretas, con la sensación de estar probando suerte en un terreno desconocido. “Hubo un proceso bastante difícil… no conseguía castings, no conseguía por ahí hacerme amigos”, admite. Hasta que llegó el primer quiebre: una publicidad para Disney. “Fue como una señal. Ese pequeño gran paso cambió todo".
La oportunidad de sumarse a O11CE no solo significó visibilidad, sino algo más profundo. “Fue increíble… pude mezclar mis dos pasiones”, resume. La serie, centrada en el fútbol, le permitió reconciliarse con ese camino que había dejado atrás. “Nunca dudé de que elegí bien, pero fue como cerrar algo… no jugué al fútbol toda la vida por nada”, reflexiona. El detrás de escena también dejó huella: un elenco joven, dinámico, donde el compañerismo se vuelve clave. “Se forma como una familia”, dice, y en esa frase se sintetiza la experiencia.
Si algo define a Nahuel es su inquietud constante. La actuación es solo una parte de su universo creativo. “La música es otra de mis pasiones… toco la guitarra y canto desde muy chico”, cuenta. En paralelo, empieza a mirar hacia la moda como un nuevo territorio de exploración. Pero más allá de los intereses, hay una filosofía que guía su camino: “Uno nunca tiene que conformarse… siempre trato de pensar en el paso siguiente”.
Con un presente sólido y múltiples proyectos en desarrollo, Nahuel Pirovano representa a una generación que no teme reinventarse. Actor, influencer, músico y, sobre todo, alguien que se anima a probar. Porque si algo demuestra su recorrido, es que las decisiones valientes —esas que se toman casi sin pensar— pueden ser las que terminan cambiándolo todo.




