Las bajas temperaturas modifican distintos hábitos cotidianos y también alteran la forma en que los perfumes se perciben y permanecen sobre la piel. Durante el invierno, muchas personas notan que las fragancias parecen desaparecer más rápido o que no proyectan con la misma intensidad que en épocas cálidas. Sin embargo, existen técnicas sencillas para potenciar su duración.































