Las plantas que florecen una y otra vez ocupan un lugar especial en jardines, balcones y patios. No solo aportan color y vitalidad, también transmiten una idea de constancia que resulta casi terapéutica. En un contexto urbano cada vez más acelerado, estas especies se vuelven aliadas para quienes buscan contacto cotidiano con la naturaleza sin exigir cuidados extremos.


































