¿Por qué, a pesar del amor, tantas relaciones se desgastan, se enfrían o se rompen? En la consulta psicológica, esta pregunta aparece una y otra vez. La mayoría de las personas no fracasan por falta de amor, sino por falta de conciencia emocional, autoconocimiento y herramientas para vincularse desde un lugar maduro. El problema no es amar, sino cómo amamos.



































