“Estamos en verano y hace calor, casi como aquella mañana del 16 de noviembre de 1986 cuando, en cierto modo, empezó a escribirse este libro, cuando la chica muerta se cruzó en mi camino. Ahora tengo cuarenta años y, a diferencia de ella y de las miles de mujeres asesinadas en nuestro país desde entonces, sigo viva. Solo una cuestión de suerte.” (Almada, Selva. Chicas Muertas, Buenos Aires, Literatura RandomHouse, 2014). Estamos todavía en verano, también hace calor y me pregunto, cuantas son esas miles de mujeres asesinadas en Argentina desde que Selva Almada se cruzó con la historia de Andrea Danne, la chica muerta (asesinada) en Entre Ríos que la empujó a reconstruir la historia de tres femicidios impunes que componen la trama del libro que ahora termino de leer. Lo cierto es que no podemos responder esa pregunta con exactitud, que no existe un registro oficial de femicidios desde entonces, cuando ni siquiera existía esta figura como agravante en los casos de homicidio. Tampoco existe hoy un registro unificado de estadísticas oficiales sobre estos delitos. Sabemos sí, en virtud del trabajo comprometido de organizaciones de mujeres, y solo para algunos años en base a la recopilación de datos referidos a causas judiciales realizada por la CSJN, que en Argentina se cometen casi tantos femicidios como días tiene el año.


































