Este año de presencialidad plena tras la pandemia resulta bisagra en el aprendizaje de niños, niñas y adolescentes. Por eso, de arranque, era fundamental aprovechar al máximo cada día escolar, una premisa que no se condice con el conflicto docente extendido en Santa Fe, que se cobró 23 días de clases por los paros durante el año, de los cuales 17 fueron en la segunda mitad del ciclo y en menos de dos meses. Y esto únicamente por las medidas de fuerza, sin contar feriados, jornadas no laborables o paros del transporte que también impiden llegar a las escuelas a alumnos y maestros.




































