Durante el mes de marzo nos encontramos con un amigo de muchísimos años, con quien comentábamos acerca de las posibilidades del peronismo y "sus arrabales" para las elecciones del año que arrancaba: 2023. La experiencia de 2021, en tal sentido, era formidable. Y parados en marzo de 2023 la situación aparentaba sencilla. Sencilla e inapelable, ya que el fracaso de Alberto Ángel Fernández, porteño y abogado, era inocultable. Tal vez para juicio político.

































