La crisis desatada por el COVID-19 trajo consigo miedo, preocupación e incertidumbre. Como en toda crisis de ese nivel se trastocaron la economía, el trabajo, la vida misma del mundo entero. En nuestro país, luego de varios meses, las actividades fueron normalizándose de a poco y con precauciones. Cada apertura significó un reto no solo para los gobiernos sino también para los ciudadanos de a pie. En este contexto vimos abrir nuevamente comercios, industrias, pequeñas, medianas y grandes empresas, asistimos -con cierta cautela- a la “nueva normalidad” a la que el virus nos llevó. Al día de hoy, noviembre de 2020 nos queda una deuda pendiente, crucial y trascendental: la vuelta a las aulas.





































