Estar un mes en Europa, con buena parte de esos días en España, lleva a una deformación inevitable. Pocos museos y muchos medios de comunicación. Comparaciones del ejercicio profesional y contrastes de la coyuntura política. Tal vez se trate de una defensa ante el síndrome de abstinencia (los días, las salidas, las columnas, los debates y las tertulias en el país, la provincia y la ciudad… todo en faltante), como a la ausencia de una manera rutinaria de encarar el día.




































