La mayoría de la ciudadanía sabe que estamos atravesando uno de los peores gobiernos de la historia argentina. Cuesta pensar en algún atributo positivo. Es tremendo el mal manejo de la economía, el crecimiento acelerado de la pobreza estructural, los altos niveles de inflación, el desmanejo de la política exterior, el aumento de la criminalidad, y la falta total de un programa que resuelva estas cuestiones. Todo ello sumando a garrafales errores en el manejo de la pandemia y un constante deterioro de la calidad educativa que quita a las próximas generaciones posibilidades de un futuro mejor.


































