Cómo desestimar, por fin, la construcción de un país a partir de la iniciativa, el trabajo, el esfuerzo, la creatividad, la inversión, la investigación innovadora, los aportes de la ciencia, la búsqueda tenaz de un futuro mejor. ¡Acaso pesa más la ancestralidad que la capacidad y el empeño transformadores de realidades rudimentarias? ¿Incide más el pasado remoto que el desafiante futuro? Lo que en verdad debería preocuparnos es que muchos argentinos se vayan del país por falta de oportunidades, y que algunos mapuches piensen en construir un país propio porque la Argentina no les ofrece alternativas de genuina inserción. La falta de presente y de futuro dispara toda clase de fantasías, incluidas las de arrebatadores oportunistas de la provincia de Buenos Aires trasladados al sur bajo un impulso "revolucionario" que pretende disfrazar el crudo afán de rapiña.