En el caso argentino, el robo sistemático de bebés supongo que tenía otros objetivos: acrecentar con saña el sufrimiento de la embarazada, luego madre, y satisfacer la demanda, la avidez, el capricho de quienes, siendo del mismo pelaje, querían un bebé, por las buenas o por las malas. Así, tiene que haber habido encargos de bebés, nene o nena, y encargados de conseguirlos. Bien sabemos que no fueron casos aislados sino que fueron todos los que nacieron en cautiverio. Esto es genocidio, como también lo son los casos de niños robados en Guatemala, en Ucrania y durante la Segunda Guerra Mundial.