Hace tiempo que en estos escritos la aflicción es conseguir más herramientas de análisis. No aporto soluciones, hay bisturíes, destornilladores y anteojos para desmenuzar los actos precedentes. Plantear una explicación final sería un pecado capital: la soberbia. Seguimos a oscuras en cuanto a entender a Javier Milei. Es necesario. Gobierna. Nos gobierna. ¿Quién es? Elijo la cultura para equivocarme mejor. Milei es parte de un fenómeno cultural con adaptaciones territoriales.


































