En 1935, si bien existía en Rosario una filial de la Junta de Historia y Numismática Americana -actual Academia Nacional de la Historia-, no había en la provincia una entidad autónoma exclusivamente dedicada a la investigación de la historia con rigor científico. Había sí algunos espacios, como el Archivo Histórico, desde donde se promocionaba la investigación, o la Facultad de Derecho de la UNL, que incluía trabajos de temática histórica entre sus publicaciones.

































