Los jueces Alvira y Drivet, con el voto en disidencia del Dr. Burtnik, confirmaron la prisión preventiva de Juan, sustentada en el riesgo de fuga, acrecentado por la condena, y por el comportamiento de acoso y hostigamiento del entorno, que cuestiona una sentencia judicial. Se alinearon así a la fundamentación de los jueces de primera instancia, Lazarini, Aguirre y Carraro, que castigaron el apoyo social a Juan, con la prisión.
Me recuerda a otros tiempos, o a otras latitudes, donde la expresión popular o el cuestionamiento a la autoridad es cercenada en nombre del bien superior o del orden social, donde los funcionarios y los gobernantes no pueden ser interpelados por la sociedad, y cualquier disidencia es castigada por insurrección.
A los jueces Alvira y Drivet les pregunto: ¿cuáles son las expresiones de acoso y hostigamiento del entorno?
Durante cuatro años una gran parte de la sociedad sostiene que Juan es inocente, muchos de ellos testigos directos que declararon en juicio, y lo seguirá sosteniendo más allá de cualquier sentencia judicial.
Su inocencia se sostiene, además, en el impecable fallo del tribunal que participó del juicio, y no solo absolvió a Juan, sino que señaló graves irregularidades en la investigación por parte del MPA, que explican cómo se pudo sostener una acusación así.
Para los jueces Drivet y Alvira, sostener la inocencia de Juan es una conducta peligrosa y violenta. Pero no es violencia la que sufrimos en estos cuatro años por parte de los denunciantes, ante el silencio cómplice del Estado y la Justicia…
No las expresiones de la fiscal Moser Ferro justificando el incendio de nuestra casa…
No la ausencia total de objetividad de la actuación fiscal y su oscura vinculación con abogadas querellantes…
No la que sufrieron las niñas involucradas en este caso, sometidas a un sinnúmero de intervenciones direccionadas por el MPA para obtener un relato incriminante…
No la intervención de las cuatro ONG que, sin conocer la causa y sin participar del juicio, “sentenciaron” que había que condenar a Juan en nombre de los tratados internacionales, y amenazaron con sanciones internacionales al Estado provincial.
No el informe de la investigación que el MPA se hizo a sí misma, justificando sus actos…
Y podría seguir enunciando tantas más.
Los jueces Drivet y Alvira fundamentaron la prisión preventiva en el peligro de fuga, pero en realidad están anticipando la pena, aun cuando la condena va a ser revisada por la Corte Suprema de la Provincia. Porque para estos jueces, que deberían ser objetivos e imparciales compatibilizando los riesgos con las garantías procesales del imputado, Juan es culpable, y por lo tanto debe estar preso.
No importa cuánto se sometió Juan a todo este proceso.
No importa que haya permanecido en esta ciudad a pesar de toda la violencia recibida.
No importa que tenga trabajo, que tenga una familia, y que cuente con el apoyo de toda una comunidad para luchar por su inocencia.
No importa que se haya presentado siempre ante la justicia, incluso cada vez que solicitaron su detención, sabiendo que podía perder su libertad.
A estos jueces no les interesa el riesgo de fuga, porque en verdad saben que no existe, a estos jueces les interesa imponer una pena que a su criterio consideran merecida, aun cuando no está firme, aun cuando puede ser revertida en instancias superiores.
A estos jueces les molesta, además, que la condena a Juan sea cuestionada, porque en realidad deja al descubierto un sistema judicial que no busca justicia, solo se satisface a sí mismo.
La autora es la esposa de Juan Trigatti.