El papa León XIV presidió este domingo su primera misa pública en el pueblo romano de Castel Gandolfo, donde pasa unos días de descanso veraniego, y abogó por una "revolución" de la compasión ante los males del mundo, como las guerras, la indiferencia y los sistemas opresores. "Es necesario ver sin pasar de largo, detener nuestras carreras ajetreadas, dejar que la vida del otro, sea quien sea, con sus necesidades y dolores, me rompan el corazón. Eso nos hace prójimos los unos de los otros, genera una auténtica fraternidad, derriba muros", recomendó el sumo pontífice.




































