Según me contó su sobrino, Agustín Zapata Gollán, quien será el legatario de los libros salvados del incendio, cuando los novios salieron del templo, vieron elevarse en la cercanía una columna de humo oscuro. Es muy probable que Floriano comprendiera de inmediato que provenía de su casa, emplazada en calle Moreno entre San Martín (por entonces Comercio) y 25 de Mayo. Ocurre que su matrimonio había puesto fin a una relación de años con una mujer que, al sentirse abandonada, lo hirió en el lugar que más habría de dolerle. Las crónicas de la época hablan de una mano criminal anónima, pero Agustín sabía de quién se trataba, aunque nunca pronunció su nombre en mi presencia. Lo cierto, en cualquier caso, es que la venganza logró su propósito. Floriano ya no sería el mismo. Se habían perdido para siempre varias de sus obras inéditas, entre ellas, según un resumen de Juan Godoy, "Historia de los periodistas del Plata" y el "Diccionario bufo-político o La cuestión presidencial". Asimismo, "Historia anecdótica del General Urquiza". Un contemporáneo dirá al año siguiente que el fuego había consumido "un sinnúmero de preciosidades: la labor madura del escritor concienzudo y brillante". Lo escribió en 1903, el año en que Floriano habrá de morir en un accidente de tránsito. Su matrimonio había durado un suspiro, y su vida se extinguía impregnada de tristeza.