No podemos dejar fuera a la Virgen que en octubre pone en la Región Rosario una fecha santa. Rosario carece de elementos históricos aglutinantes, el que se consigue se usa y está bien. Es una sociedad joven, aluvional, aún en formación. Ya pocos van a esa estatua del Che en peregrinación y desde los telares de Taiwán informan que se venden menos remeras con su rostro. Y, cerrando la bruma del ayer que se aleja, se aleja y se aleja, ay, la casa donde se alojó su mamá en el parto y pos parto, realizado en Rosario, no es monumento ni nada. Rosario necesita a la Virgen del Rosario y está bien. Pero necesita más acontecimientos.