Cuando Enrique Paixao justificó -en la Convención constituyente del '94- la creación de la figura del Jefe de Gabinete, la planteó como "una figura que, dentro del régimen presidencialista, va a significar una atenuación de las facultades del presidente". Fallecido hace poco más de un mes, el constitucionalista radical explicó que en esa figura quedaría la responsabilidad administrativa del gobierno pero -y sobre todo- "el punto de contacto permanente entre el órgano ejecutivo y el Congreso de la Nación".

































